Hace veinte años, un currículum bien armado abría puertas. Hoy un currículum es una declaración sin auditar. Vale lo que vale la palabra del declarante.
La conversación que ningún profesional serio puede seguir evitando · la distancia entre lo que figura en el CV y lo que se puede demostrar este martes.
Por qué escaló
El problema no es nuevo. El problema escaló por tres razones técnicas.
Primera · los títulos universitarios certifican un momento, no una trayectoria. Aprobé un examen en 2009. Eso no demuestra que sé hacer hoy lo que sabía hacer entonces.
Segunda · las plataformas de credenciales digitales se multiplicaron sin trazabilidad uniforme. Hay cursos, micro-credenciales, badges, certificaciones rápidas. Algunos son rigurosos. Otros son decorativos. Desde afuera, son indistinguibles.
Tercera · la inteligencia artificial cambió el ritmo del conocimiento técnico. Lo que se sabía hace dieciocho meses sobre gobernanza algorítmica está parcialmente obsoleto.
Cinco campos del profesional verificable
Cuando un profesional se presenta como verificable, hay cinco campos que importan.
Campo 01 · identidad acreditada. Nombre verificable. Función declarada. Sin esto, no hay punto de partida.
Campo 02 · trayectoria documentada. No experiencia. Trayectoria documentada. Registros de empleo, proyectos firmados, informes con autoría identificable.
Campo 03 · vigencia técnica. Última actualización formal con fecha, tema y profundidad. Una persona que hizo un curso hace cuatro años y nada más no está actualizada.
Campo 04 · evidencia operativa. Proyectos con rol específico. No asesoré a una empresa Fortune 500 sin más. Cuál empresa, qué proyecto, qué resultado documentado.
Campo 05 · vigencia ética. Antecedentes consultables. Conflictos de interés declarados. Un profesional serio no esconde su historial.
En una economía donde todos declaran competencia, la diferencia profesional va a estar en quién acepta ser verificado.